Alfonso Martín Escudero puede ayudar a su pueblo natal, Brihuega, muchos años después de muerto, a través de su fundación benéfica.

Fue una de las grandes fortunas españolas durante el franquismo desde América, el continente donde consolidó el éxito empresarial. El briocense Alfonso Martín Escudero, fallecido hace décadas, aún vive de algún modo en la fundación que dotó y en la que participan un nutrido grupo de personalidades españolas.

Ahora, el Ayuntamiento de su villa natal ha llegado a un acuerdo para firmar el convenio con el que se creará un premio bianual de investigación e innovación, dotado con 30.000 euros. Todo quedará sellado y rubricado antes de final de año.

Del núcleo de poder que sustenta la fundación da idea la relación de los presentes por la parte madrileña en el encuentro que concretó la base del acuerdo: el vicepresidente de la fundación, Mariano Bacigalupo Saggese, doctor en Derecho y profesor titular de Derecho Administrativo, experto en Derecho de la Energía; el secretario, Julio Román Málaga, abogado; Carlos Martínez Alonso, doctor en Inmunología, ex-presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ex-Secretario de Estado de Investigación y ex-presidente de la Conferencia Europea de Biología Molecular, en calidad de patrono delegado del Área de Fines Fundacionales y en último lugar, y no precisamente el menos importante, Pascual Sala Sanchez, ex-presidente del Tribunal de Cuentas, ex-presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y ex- presidente del Tribunal Constitucional, igualmente patrono de la fundación.

Un premio dotado con 30.000 euros

El alcalde, Luis Viejo, ha visitado la sede de la fundación, en la madrileña Avenida de Brasil, acompañado por su presidenta, Elisa Polanco Torres. Además del convenio, trataron la posibilidad de utilizar las instalaciones de la entidad para actos oficiales del Ayuntamiento brihuego en la capital de España.

Alfonso Martín Escudero dará nombre al futuro Centro de Innovación Rural ubicado en la parcela de la Antigua Iglesia de San Simón. Desde el consistorio se quiere estrechar lazos con la institución.

La primera intención es establecer un premio bianual para proyectos de investigación de trascendencia para Brihuega, que estarán ligados directamente «con los ámbitos de acción del Centro de Innovación Rural, la Cultura y el Bienestar de la Humanidad». También se pretende llegar a instituir ayudas económicas para que los estudiantes de la localidad puedan cursar estudios universitarios.

¿Quién fue Alfonso Martín Escudero?

La semblanza oficial de Alfonso Martín Escudero habla de un hombre que nació «en el seno de una humilde familia» el 10 de junio de 1901, en Brihuega y como el segundo de ocho hermanos.

Su padre, telegrafista, fue destinado a Mombuey (Zamora). De allí, teniendo solo 13 años «y obligado por las estrecheces económicas familiares y por su talante emprendedor», salió del hogar familiar para trabajar aún adolescente como ayudante de un representante de tejidos.

A partir de ahí fue empleado de un comercio de tejidos, viajante y representante, empleado de unos grandes almacenes en Vigo (donde llegó a ser apoderado) para luego establecerse en la venta al por mayor de tejidos en La Coruña, formando sociedad con un amigo.

Ya en América, se instaló primeramente en Cuba, aunque sin olvidar su país natal, donde constituyó, entre otras, la Sociedad Minas de Hierro Alfomelo para la explotación de una concesión minera en Lubrin (Almería) y una Sociedad subsidiaria, Transporte de Minas, encargada de realizar los embarques de mineral extraído en Lubrin y exportarlo a países europeos muy necesitados de mineral de hierro. También entonces, adquiere la Sociedad C.U.P.A. que poseía importantes terrenos situados en el Paseo de la Castellana, en Madrid.

De se traslada a Brasil donde, después de variadas operaciones mercantiles, adquiere la propiedad de las acciones de un Banco del Estado de Sao Paulo. Allí fallecería, a los 88 años.

El 27 de junio de 1957 se constituyó la Fundación Benéfico-Docente que lleva su nombre, que fue clasificada como Fundación Privada, bajo el protectorado del Ministerio de Educación, el 4 de Febrero de 1958. La regentó personalmente hasta su fallecimiento.

LA CRÓNICA