El desarrollo inicial de la inmunoterapia mediante la  administración de fármacos dirigidos contra los  “check point inhibitors”, supuso una nueva vía del tratamiento del cáncer, reconocida con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 2018  a sus descubridores J. Allison y T. Honjo. Desgraciadamente, el porcentaje de pacientes que responden a este tratamiento es limitado y es necesario identificar las causas de esa limitación e identificar nuevas pautas de tratamiento. El uso de la terapia celular mediante el uso de las “CAR-T Cells” ha supuesto una nueva vía. Un procedimiento que requiere de la manipulación genética de las células T del propio paciente y que ha demostrado su eficacia en el tratamiento de algunas leucemias. Sin embargo, su éxito en tumores sólidos es limitado.

La publicación de José Carlos Benítez (M. Aldea et al, New Immunotherapy Combinations Enter the Battlefield of Malignant Mesothelioma, en CANCER DISCOVERY, November 2021. 10.1158/2159-8290.CD-21-1046) describe las ventajas de utilizar combinaciones de ambas técnicas como es el uso de CAR-T Cells dirigidas contra mesotelina y anticuerpos bloqueantes contra  uno de los “check point inhibitors” PD-1. O  bien la combinación de anticuerpos bloqueantes contra  otro de los “check point inhibitors” PD-L1 y  anticuerpos que impiden la generación de nuevos vasos sanguíneos, como son los anticuerpos dirigidos contra VEGF. Ambas combinaciones ofrecen un perfil razonable de seguridad y eficacia y abren una nueva ventana de esperanza para su uso en el tratamiento del cáncer.

Sigue siendo una necesidad social continuar avanzando en el tratamiento del Cáncer mediante la investigación básica y clínica, como recientemente proclamaba el Dr. Massague. Contribuir a los avances en el diagnóstico y tratamiento del enfermo es fundamental para La Fundación Alfonso Martin Escudero, que apoya estas investigaciones mediante la financiación de estancias posdoctorales en el extranjero de nuestros investigadores y se enorgullece de las contribuciones realizadas, en este caso,  por José Carlos Benítez, durante su estancia en el Cancer Medicine Department, Gustave Roussy, Villejuif, Francia.