El tejido adiposo desempeña en el organismo importantes funciones, morfológicas, mecánicas, endocrinas y  fisiológicas, pero su exceso genera obesidad y la obesidad, una pandemia en aumento, constituye un problema de salud global por ser un factor de riesgo al aumentar la predisposición al cáncer, el riesgo cardiovascular, la diabetes y consecuentemente disminuye la calidad y expectativa de vida. De los dos tipos principales de tejido adiposo, el blanco constituye un reservorio de lípidos, mientras  el marrón regula la termogénesis. Ambos tejidos, como el resto de los tejidos del organismo, están ampliamente inervados por el sistema nervioso que regula sus funciones. Así, se ha identificado que las funciones eferentes simpáticas regulan la termogénesis y el metabolismo lipídico, a través de su inervación sensorial vagal. Sin embargo, la inervación y las implicaciones de las funciones aferentes son más desconocidas.

La publicación de María Dolores Moya Garzón, The role of somatosensory innervation of adipose tissues, en la revista Nature recoge, en modelos murinos y mediante el uso de tecnologías de imagen, tecnologías moleculares y la aplicación de circuitos sensoriales, la regulación del tejido adiposo mediante la inervación de las fibras somatosensoriales. Fibras del sistema nervioso central, que se originan en los ganglios de las raíces dorsales o ganglios espinales y que son responsables de las sensaciones somatosensoriales en piel y músculo.

El trabajo pone de manifiesto que estas neuronas sensoriales, actúan como inhibidores en el tejido adiposo, de forma parecida a como lo hacen los baroreceptores vágales que modulan la presión arterial. El estudio, además, tiene especial relevancia porque incide en el conocimiento de las interacciones entre el cerebro y el resto del organismo y porque supone un avance en el conocimiento de cómo el sistema nervioso central monitoriza y orquesta las funciones del tejido adiposo.

Contribuir a la generación de conocimiento, en este caso sobre la obesidad, supone un instrumento importante para los avances sociales. Consciente de esa necesidad, la Fundación Alfonso Martín Escudero tiene un compromiso de apuesta por el fomento de la investigación y la innovación, mediante el apoyo a la ampliación de estudios superiores en universidades y centros de investigación en el extranjero de nuestros investigadores y se enorgullece de las contribuciones realizadas, en este caso, por María Dolores Moya Garzón durante su estancia en la Universidad de Stanford, California, Estados Unidos.

Ese compromiso, que es un compromiso con la Sociedad, entendemos es el instrumento para construir un país dueño de su futuro.